La goma tara, también conocida como goma de semilla de tara o simplemente goma de tara, es un ingrediente natural que está ganando popularidad en diversas industrias. Su versatilidad y su origen sostenible la convierten en una opción destacada para la elaboración de alimentos, cosméticos y productos industriales. A continuación, exploraremos sus beneficios y usos, y responderemos las preguntas más frecuentes sobre este increíble producto.
La goma tara (Caesalpinia spinosa) es un hidrocoloide completamente natural que se extrae de la semilla de tara por un proceso térmico-mecánico: se muele y tamiza para obtener goma de tara en polvo. Sus propiedades son intermedias entre las de la goma garrofín y la goma guar. Es un gran gelificante. Es un polvo blanco que no tiene color ni sabor.
La goma de tara se encuentra clasificada dentro del Codex Alimentarius con el Nº 417 del SIN (Sistema Internacional de Numeración), mientras que en Europa se encuentra codificada como aditivo alimentario con el código E417.
Al ser de origen vegetal, es una alternativa ecológica y renovable frente a otros aditivos.
Es compatible con diversos productos, desde alimentos hasta cosméticos.
Mejora la textura, viscosidad y estabilidad de las formulaciones sin alterar el sabor.
Es libre de gluten, vegana y apta para quienes buscan opciones naturales en su dieta.
Aunque es soluble en agua a diversas temperaturas, para una disolución completa se recomienda calentar la solución a 95°C. Sin embargo, es posible lograr efectos espesantes en soluciones acuosas a temperaturas cercanas a 30°C.
La goma tara proporciona una elevada viscosidad, mejorando la textura de diversos productos alimenticios.
Presenta buena estabilidad en ambientes ácidos y durante tratamientos térmicos a altas temperaturas, resistiendo hasta 145°C en procesos continuos y hasta 121°C durante 30 minutos en autoclave.
Actúa como espesante sin alterar el sabor ni el color de las preparaciones. La dosis recomendada es alrededor del 0,5% del peso total, dependiendo de la temperatura y la viscosidad deseada.
Mejora la elasticidad y humedad de las masas, resultando en productos más esponjosos. Incluso con dosis tan bajas como 1 g por cada kilo de harina se logran efectos notables. Es especialmente útil en productos sin gluten, aportando cohesión y textura.
Aumenta la cremosidad en yogures y estabiliza helados, reduciendo la formación de cristales de hielo y mejorando la textura final.